El Sol y La luna. No hay Amor Imposible.


La semana pasada se pudo contemplar, en el Hemisferio Sur, un Eclipse solar, vale recordar lo publicado hace unos días atrás, una historia que me contó mi abuelo….

El Sol y La luna. No hay Amor Imposible.

Una noche me senté en lo alto de un ombú, en realidad crecí alrededor de este árbol, de noche me subía a lo alto y miraba las luces de la gran ciudad, Buenos Aires de noche es distinta, fascinante, a Dios gracias conozco muchas ciudades, pero Buenos Aires tiene un brillo especial, sobre todo de noche.

Reconozco que era medio bohemio, pero bueno, desde chico me gustó escribir y también la lectura, pero siempre lo hacía con música, compañera inseparable.
Esa noche quedó en mi memoria, porque cuando subí a lo alto del árbol tuve compañía.
Mi abuelo Carlos. Nunca lo había visto en aquel lugar pero según me enteré también solía subir varias noches solitarias a contemplar la ciudad desde lo alto.
“¿Te puedo hacer compañía?” dijo mi abuelo
“Si claro, respondí” y me acomodé en mi lugar de todos los días, entonces mi abuelo me dijo:
“A veces, solo a veces… subo a este lugar porque contemplo el Amor del Sol y la Luna, y largó un suspiro…
¿El Amor del Sol y la Luna? dije intrigado.
“Sí!” respondió mi abuelo,
“Resulta que cuando el Sol y la Luna se vieron por primera vez se enamoraron perdidamente.
Claro que en aquellos tiempos, no existía el mundo tal cual es, pero, cuando Dios creó al mundo determinó que el Sol iluminaría de día y la luna de noche.
De esta manera no estarían mas juntos sino que iluminarían separados.
Tanto al Sol como a la Luna les dio mucha tristeza cuando se dieron cuenta que nunca mas se verían.
Dios al ver la tristeza de ambos les dijo “No se pongan tristes, porque de ahora en mas los dos tendrán brillo propio”
Tú Luna, vas a brillar en la noche, serás la inspiración de los enamorados, serás la protagonista de los mas bellos poemas…
y tu Sol, iluminarás la tierra durante el día, darás calor a la raza humana, y cuando tú aparezcas en el firmamento sentirán alegría, los enamorados se tomarán la mano y dirán “que hermoso es ver juntos la puesta del sol”
La Luna, no encontró consuelo y lloró amargamente.
El Sol, conmovido por las lágrimas de su amada, solo atinó a decir:
“Padre bueno, Dios de maravillas, no dejes sola a mi amada, no resistiré verla sola en lo profundo de la noche”
Entonces Dios creó las Estrellas, para que acompañen a la Luna…
En la actualidad siguen así, separados el Sol y la Luna.
Pero más allá que los separe una realidad, que un mundo los separe, mantienen la esperanza que algún día…algún día, Dios permitirá que se unan por siempre.
Porque es un Amor que trasciende los tiempos y las distancias.
Es un amor que comenzó como una ilusión y se transformó en un Destino…
Muchas veces, el Sol, finge ser feliz, pero se desespera en silencio por su amada.
Porque ve pasar el tiempo y no pueden estar juntos.
Porque antes de separarse El Sol le dijo a la Luna, “Naciste para ser mía, Fuiste mía y lo serás por siempre…”
Antes de separarse le dijo: “Nunca dejaré de intentarlo hasta lograrlo, algún día estaremos juntos, aunque me cuesta una vida, jamás te dejaré”
La Luna tampoco esconde su tristeza, de noche se la ve muchas veces solitaria, casi sin dueño, dando vueltas en lo profundo de la noche.
En realidad la Luna fue creada para que siempre sea Luna llena y luminosa, pero no es así.
Porque hay días que está mas triste de lo habitual.
La Luna es una mujer, y la mujer tiene fases.
Cuando es Feliz, consigue estar llena, radiante luna llena, pero cuando no lo es, mengua y pierde su brillo, es apenas un cuarto menguante.
Un día, Dios, que todo lo sabe, decidió que ningún amor del mundo fuera Imposible.
Porque para Dios no hay nada Imposible.
Ni siquiera el Amor del Sol y la Luna.
Entonces Dios en su sabiduría creo el Eclipse…
Pasan los tiempos y los años pero el Sol y la Luna esperan ese instante, esos raros momentos, que tardan taaaanto, pero que suceden, donde pueden unirse.
Cuando veas un Eclipse, en realidad no es otra cosa que el Sol y La Luna amándose…
En esos momentos, de amor tan intenso es aconsejable no mirarlos, poque su Amor es tan, tan grande, que incluso a nosotros, simples mortales nos podría dejar ciegos”

Nunca, te olvides, no existen los imposibles, ni aún en el Amor, dijo mi abuelo, ni aún en el Amor!
En ese momento, él nuevamente suspiró, y yo, dejé mi cuaderno de tapa dura a un costado, tomé el pañuelo de seda que gentilmente me alcanzó mi abuelo para secarme las lágrimas que rodaron hasta el suelo…

Alejandro Murúa
alejandromurua@hotmail.com

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